HIBERNANDO

"Tras las mariposas de tu ombligo", de Roberto Reula. Mis nuevas alas

“Tras las mariposas de tu ombligo”, de Roberto Reula. Mis nuevas alas

El invierno es largo. Y duro. Frío. Oscuro. Lluvioso. Salir de casa requiere una gran dosis de energía extra. Las excusas se convierten en razones de peso y la vida se ralentiza. Así he pasado el invierno. Hibernando.

Hoy he recordado mi conversación con un ser. Seres hay muchos, de distintos tipos y calados. Lo importantes es tenerlos localizados y mantenerlos lo más lejos posible, no sea que nos pillen con la guardia baja.

Este ser del que hablo, cuando le conté los detalles de mi situación, los problemas que no se ven, las necesidades y los miedos que aparecen, me dijo lindezas del estilo de:
“¿Quieres vivir bien? Yo también vivía mejor cuando iba a la universidad que ahora en el trabajo. Pero no puedo volver. Hay que aguantar lo que se tiene”
“A lo mejor tienes que viajar menos. Hay que aguantar lo que se tiene”
“Es cuestión de expectativas. A lo mejor las tuyas no son reales. Hay que aguantar lo que se tiene”

Estaba yo pensando en mis cosas mientras esperaba la llegada de la primavera cuando he recordado esta conversación tan instructiva. Y con ella han venido situaciones y seres que me voy encontrando por el camino, seres que no tienen un momento para pararse a pensar en el otro, a los que no les importa que existas mientras no molestes, que consideran privilegios los pocos derechos adquiridos como reconocimiento de una necesidad diferente. En definitiva, seres, entes, o, como diría mi madre, cachos de carne con ojos.

Y entonces han aparecido la rabia, el cabreo, la ira, y sobre todo, las ganas. Ganas de hacer todo aquello que me gusta, que quiero o que necesito, sin pensar en limitaciones propias ni, por supuesto impuestas por otros. Ganas de luchar por aquello que me corresponde por derecho. Ganas de disfrutar de los míos y lo mío. Ganas de abofetear a seres ciegos y egoístas (lo de patearlos lo veo más difícil, pero todo se andará). Ganas. Ganas. Ganas.

El amor mueve montañas, te hace sentirte capaz de cualquier cosa, te da alas
La mala leche te saca toda la energía guardada, la pone toda junta y sólo tienes que apuntar al blanco. No hay quien te pare!
Las dos cosas juntas te hacen invencible.

Se acabó el invierno. Se acabó la hibernación. Volvemos. Con fuerzas renovadas.

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10 Respuestas a “HIBERNANDO

  1. Cristina!
    Siempre es muy motivador leerte y saber que está intacta tu energía en este renovado ” flore- SER “…

  2. ¡Tiembla, mundo! La primavera ha vuelto y con ella, Cristina. ¡Seres del mundo: apartaos de su camino! A galopar, a galopar, hasta enterrarlos en el mar. Me alegra leerte de nuevo.

  3. Pues menos mal que ya te has despertado, guapa…que te echaba de menos por aquí jajajajaja.
    En fin, hay mucha gente así esparcida por el mundo, pero tú eres mi instructora de paz, no te dejes llevar por la ira, que ésta conduce al lado oscuro…jajajajajajjaa.

    mua, mua, mua!!! ❤

  4. Los seres hay que apartarlos de nuestro camino y sino pasar por encima de ellos….y lo más importante es que nunca nos quiten las GANAS!!

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